Crisis en el aire

Nombre y apellido: Candela Ini

Sexo: Femenino

Destino: Roma

País de procedencia: Argentina

Motivo de viaje: Turismo/Placer

Estado civil: Soltera

Estado emocional: A desarrollar

El despegue fue tranquilo. Como era de esperar, el bebé (de nueve o diez meses intuyo) a upa de su mamá sentada al lado mío lloró y lo sigue haciendo, me va a volver loca durante las próximas 12 horas. ¿Porqué la gente viaja con sus bebés? No se van a acordar de nada. El chico sentado a mi derecha ya está dormido, y yo estoy hojeando sin realmente concentrarme una revista de chismes faranduleros que compré en el aeropuerto. Nada puede interesarme menos que “El noviazgo de Diego Maradona y Veronica Ojeda”, que depresión. A medida que paso las páginas me acuerdo de lo que hice en los últimos días antes de viajar. Cené con mis padres por separado, rendí dos parciales, visité a mi abuelo, y tuve noches de sueño difícil y liviano. En el avión nunca duermo bien tampoco. Mientras, garabateo bocetos de bikinis en mi agenda y escucho Fidelity de Regina Spektor. Estoy ubicada junto a la salida de emergencia entonces tengo más espacio, y estiro plácidamente las piernas, tratando de calmar la típica ansiedad viajera. Sin notarlo, después de no comer la dura e insulsa comida que me dieron, me quedo dormida. Evidentemente el tiempo pasó, y quedan solo dos horas de vuelo. Mi sueño fue mas pesado de lo esperado, de hecho ni esperaba dormirme. Luego de que me sirven el desayuno, empieza una leve turbulencia, encendiéndose la típica señal de abrocharse los cinturones, pero intensificándose esta y generando un poco de pánico en los pasajeros. El bebe ya llora otra vez, y las azafatas se ubican en sus lugares, abrochándose también los cinturones de seguridad, como si esto fuese a salvarlas de un accidente aéreo. El vaso de agua se vuelca bruscamente sobre mis calzas, pero no me es de gran importancia, porque puedo notar el pánico en ascenso de los demás pasajeros, mientras algunos se toman fuerte de las manos y otros, como yo, sienten la gran soledad que los invade. Estoy sola, no tengo de quien agarrarme ni con quien llorar. Mi cabeza va a mil por hora. Tengo entradas para un recital con mi papá y mi hermano para cuando vuelva a Buenos Aires. También se viene el cumple de mi novio, que está en Roma y debe estar por ir a buscarme al aeropuerto, como se va a sentir después de que le den la noticia sobre este accidente? Mi mamá va a estar destruida, no puedo imaginarme lo desgarrador que debe ser perder a un hijo. Tiemblo e intento pensar en otra cosa, pero sigo pensando en cuanto los amo y en que no quiero que sufran mi pérdida. Fui muy feliz,  quiero que lo sepan. Ahora todos aplauden. ¿Qué pasa? La gente se calma. ¿Porqué vuelve la paz de repente si hace un minuto estábamos a punto de morirnos todos? Las azafatas se ponen de pie nuevamente, y a través del parlante se escucha: ‘‘Estimados pasajeros, luego de una turbulencia moderada, nos aproximamos al aterrizaje en Fiumicino dentro de unos 20 minutos. Las condiciones climáticas en la ciudad de Roma son de 15 grados celcius y son las 8:25 hs, muchas gracias por volar con Alitalia

Es entonces cuando me entero de que finalmente estoy llegando a destino. Mi neurosis deliró un rato proyectando una repentina partida, me pregunto a cuantos pasajeros por día les ocurrirá algo parecido.   Tengo que cambiar la cara, espero que mi novio ya esté esperándome en la terminal C.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: