“Durante muchos años viví con fantasmas, con culpa de la supervivencia”

Carina tiene 63 años y ejerció como ginecóloga hasta el año pasado. Actualmente padece del Síndrome de Cushing. Tiene cuatro hijos y un ex marido con quien compartió sus años como joven idealista y montonera, pese a haber pertenecido a una familia de clase media alta. En un nuevo aniversario por el golpe de Estado cívico militar me contó algunas vivencias respecto de la época.

¿Cómo fue tu inserción en la actividad política y la militancia?

Fue a fines del 60 que Mario y yo nos unimos a una organización, la de los Montoneros, autodenominados “Los Montos”. Éramos una juventud muy idealista, queríamos un país soberano, una justicia económica y social. En aquel entonces estábamos por la  formación del hombre nuevo.

¿Cómo era tu relación con el peronismo?

Muy conflictiva, yo venía de la izquierda, del Partido de los Revolucionarios Trabajadores, que era troskista. A mí el peronismo me quiso proletarizar, y yo quería nivelar para arriba, quería dedicarme a la medicina, casi me echaron. Cuando lo conocí a Mario el estaba en una búsqueda y yo también, y nos encontrábamos en distintas agrupaciones que no nos cerraban. En el 75 nos fuimos a vivir a San Luis, por el plan SNIS (Sistema Nacional Integrado de Salud) diseñado por Liotta y González García, que proponía que uno tenia que avocarse a la medicina privada o la del hospital, y dedicarse a una de las dos. Se implementó también en Chaco , Santiago del Estero, y Formosa. Nosotros conjugábamos ahí nuestra ideología, estábamos por una medicina socializada. En el 78 regresamos  a la Capital.  Teníamos la seguridad de que no estábamos fichados. Videla era puntano (de San Luis), y fue a San Luis justo cuando nosotros estábamos de guardia.

¿Había líderes dentro de la agrupación?

Éramos como células, teníamos nombres de guerra, y estábamos compartimentados, nos reuníamos seguido, y yo pienso que tendríamos que habernos juntado para leer más, para laburar desde un lado pacífico, pero ellos estaban con la guerrilla, era la cosa de foco.

¿Realizaste prácticas violentas como montonera?

Generalmente trabajábamos en los puestos auxiliares de medicina en distintas villas de emergencia, panfleteábamos, hacíamos ese tipo de cosas. Pero sí, en una oportunidad, tuvimos que ir a poner una bomba en un lugar, en una concesionaria de autos, y yo tenia mas contradicciones que otra cosa, era a la vuelta de donde vivían mis viejos. Fuimos con Mario, y llegamos, y tenia un relojito, una cosa muy precaria, y le dije: “esto falló, volvamos a casa porque siento que nos están siguiendo”, la dejamos ahí en la concesionaria y volvimos. Pensamos que iba a fallar. Llegamos a casa, nos desvestimos, y escuchamos un estruendo… Yo solo quería saber si había pasado alguien por ahí. Después me enteré de que no hubo ningún herido.

¿Qué pesaba más en tu cabeza a la hora de llevar a cabo estas prácticas, la ideología y la causa, o había una dosis de rebeldía?

Yo rebeldía no sentía. Sentía que había cosas que había que hacer, pero eso no me nacía. Había cosas dentro de la organización que a mi me disgustaban bastante, yo pensaba “esto está minado de las mismas cosas que uno quiere combatir” gente que por dormir con un arma tenía mas poder que otra, y estábamos todos jugados, o que decidían si yo podía tener o no hijos en pos de una militancia, a mi me traía contradicciones. Mario estaba más jugado que yo, pero fui su cable a tierra en el momento de abandonar la lucha.

¿Cual era la postura de tu familia con respecto a tu actividad política?

Estaban en contra, no se enteraban de mucho. Lo que a mi me hizo repensar la postura, nuestra militancia, fue cuando tuve a mis hijos. Nosotros estábamos dispuestos a dar la vida, pero los hijos no tenían porque quedarse sin padres. Por eso en el 73 nos apartamos.

¿Desaparecieron a mucha gente de tu entorno?

A casi todos los de mi grupo se los chuparon, durante muchos años viví con fantasmas, con culpa de la supervivencia.

¿Cual es tu relación con la actividad política hoy en día y que causas o luchas te conmueven?

Yo no puedo caminar, no puedo ir a las manifestaciones, Gloria (hija) me invita a ir muy seguido. Ella esta en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), y a mi no me parece bien porque es muy clánico ese partido pero es su lugar de referencia, siente pertenencia ahí. Yo solo le digo que no se enganche con alguien del partido. Y sigo todas las causas de Gloria, también está dentro de una agrupación femenina que lucha por los derechos de la mujer.

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