Muerte un poco

Hoy mi neurosis tocó fondo. El día fue frío y trágico y arrastré los pies en lugar de caminar. Transité todos los lugares comunes del domingo: el vértigo previo al lunes y el intento de explicarme, una vez más, la angustia burguesa existencial que sabe reinventarse y que no da tregua. El famoso vacío, ¿ubicás?

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Ojeras

Les decimos ojeras, pero se llaman hipercromía idiopática del anillo orbitario. A mí me gustan. Y no quiero técnicas caseras naturales para eliminarlas. Ni pepinos ni hielo ni frutillas. Prefiero tomar un licuado. Me gustan las personas ojerosas, me gustan sus ojeras. Denotan cansancio, falta de sueño. Insomnio. Porque me aburre el que duerme tranquilo. Y me aburre pensar en acostarme y que el balance dé perfecto, que cierren todas las cuentas. Prefiero que haya ojeras y un poco de oscuridad.

Beso

Día internacional del Beso y palabras que se me ocurren:

Labios, lengua, dientes, saliva, traspaso, conexión, calor, temperatura.
Movimiento, cuerpo, danza, coreografía, espontaneidad.
Sensibilidad, erotismo, deseo, impulso, entrega, fervor.
Alma, germen, origen, inicio, partida.
Amor.

Y el cuadro más bello de todos los tiempos: El beso, Gustav Klimt (1908)el beso

Hoteles en la ruta

Vamos en el auto con mi papá y mi hermano a Pilar. Todavía no me deja ir adelante así que voy con Santi atrás y nos peleamos por usar el apoyabrazos. Siempre termino ganando yo, porque soy más grande.

En la Panamericana hay hoteles. Jardines de Babilonia, Okey, Hello, Sweet. Cuando le pregunto a mi papá, me dice que Sigue leyendo “Hoteles en la ruta”

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