Ojeras

Les decimos ojeras, pero se llaman hipercromía idiopática del anillo orbitario. A mí me gustan. Y no quiero técnicas caseras naturales para eliminarlas. Ni pepinos ni hielo ni frutillas. Prefiero tomar un licuado. Me gustan las personas ojerosas, me gustan sus ojeras. Denotan cansancio, falta de sueño. Insomnio. Porque me aburre el que duerme tranquilo. …

Sigue leyendo Ojeras

Beso

Día internacional del Beso y palabras que se me ocurren: Labios, lengua, dientes, saliva, traspaso, conexión, calor, temperatura. Movimiento, cuerpo, danza, coreografía, espontaneidad. Sensibilidad, erotismo, deseo, impulso, entrega, fervor. Alma, germen, origen, inicio, partida. Amor. Y el cuadro más bello de todos los tiempos: El beso, Gustav Klimt (1908)

Hoteles en la ruta

son para gente grande, y nada más. Veo cementerios y trato de estirarme para poder ver más allá de las franjas de arbustos que los rodean. Sólo veo jardines muy prolijos y verdes, no como en las películas, donde se ven tumbas y monumentos de piedra y días lluviosos. Nunca fui a uno. Nunca se murió nadie que conozca. Mi papá me dijo que cuando su papá se murió y el tenía nueve, no lo dejaron ir al cementerio. Él siempre está un poco triste y yo por eso no le pido tantas cosas. Mi papá maneja callado y escuchamos Génesis o Pink Floyd. O Chopin, o Mendelssohn. Cuando escuchamos el cd nuevo de los Beatles que tiene un número uno amarillo sobre la tapa roja, cantamos, y él me choca los cinco desde adelante al ritmo de los aplausos de "I wanna hold your hand".

Identidad melódica

en los momentos más vitales y plenos, a veces en un colectivo con poco aire y mucha gente, y otras, estando de viaje, transitando un suelo desconocido. Soy la canción que tiene sabor a sal de lágrimas de un amor pasado, y la sed que genera otra canción, tanta, que la puedo escuchar 20 veces seguidas sin saciarme. Soy alguna de esas canciones que me da un poco de verguenza escuchar, pero de las que igual no me privo. También soy esa que suena y puede volverme loca y hacerme bailar sin controlar mi cuerpo, y esa que puedo escuchar después de años de abandono pero cuya letra canto de todas formas cuando suena. Esas canciones son los mejores conductores a recuerdos y lugares profundos (¿del alma? ¿del cerebro? ¿del corazón?) a los que no se llega de otra manera, que no sea a través de los sentidos